Para definir qué es la democracia conviene aproximarse con mucha cautela. La democracia es una de las palabras más utilizadas y, a la vez, más abstractas del vocabulario político. Gobiernos de todo el mundo se autoproclaman democráticos, pero a menudo sus prácticas distan mucho de lo que entendemos por un gobierno del pueblo. Esto nos lleva a la pregunta: ¿qué es la democracia realmente? ¿Es un ideal inalcanzable o un conjunto de procedimientos observables?
Tabla de Contenidos
¿Qué es la democracia? Una definición mínima
Para empezar a entender qué es la democracia, es útil definirla por su contrario: la autocracia o la dictadura. Como argumenta el politólogo Giovanni Sartori (1993), un sistema es democrático si permite la disidencia y la oposición. Por tanto, una definición mínima y puramente procedimental podría ser la siguiente: un sistema político en el que el poder se atribuye a través de elecciones competitivas, libres y justas, en las que el voto de la mayoría decide quién gobierna.
Esta definición se centra en los medios y no en los fines. No dice nada sobre si el gobierno es «bueno» o si produce «justicia social». Simplemente establece el mecanismo fundamental que distingue a una democracia de una no-democracia: la posibilidad real de que la oposición pueda ganar las elecciones y reemplazar al gobierno.
La democracia en sentido prescriptivo. El ideal democrático
Más allá de la definición mínima, la palabra «democracia» lleva consigo una enorme carga normativa. En su sentido prescriptivo o normativo (lo que «debería ser»), la democracia no es solo un método, sino un ideal. Etimológicamente, significa «gobierno del pueblo» (demos y kratos), lo que implica un conjunto de valores y fines que la sociedad debería perseguir (Sartori, 1993).
El ideal democrático se asienta sobre tres grandes principios:
- Libertad: La democracia aspira a maximizar la libertad individual, garantizando derechos fundamentales como la libertad de expresión, de prensa, de asociación y de conciencia.
- Igualdad: Postula que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y deben tener la misma capacidad de influir en las decisiones políticas (una persona, un voto). Este principio se extiende a la búsqueda de una mayor igualdad de oportunidades en el ámbito social y económico.
- Soberanía popular: El ideal sostiene que el poder último reside en el pueblo, y que los gobernantes son meros agentes que deben actuar en nombre y en interés de los ciudadanos (Vallès, 2015).
Esta visión de qué es la democracia es aspiracional. Describe un modelo de sociedad justa y autogobernada que sirve como un faro o un estándar para juzgar la calidad de los sistemas políticos contemporáneos.
La democracia en sentido descriptivo. La democracia en la práctica
Cuando pasamos de la teoría a la práctica, la imagen cambia. La realidad es que ninguna democracia existente cumple perfectamente con el ideal prescriptivo.
Las democracias reales son sistemas imperfectos, llenos de tensiones y problemas. La participación ciudadana suele ser limitada, la igualdad de influencia se ve distorsionada por el poder del dinero y los intereses organizados (o grupos de presión), y los gobiernos a menudo toman decisiones que no reflejan la voluntad de la mayoría. Puede conducir a un error fatal confundir el «deber ser» con el «ser» (Sartori, 1993, p.4). Criticar a una democracia real por no ser perfecta es fácil, pero no nos ayuda a entenderla. La tarea de la ciencia política, en este contexto, es analizar y comparar las democracias que existen y ofrecer propuestas de soluciones reales, no las que nos gustaría que existieran.
Deja de leer noticias. Empieza a entender los datos.
Cada Viernes, adelantos sobre contenido en profundidad, análisis de actualidad y teoría para que entiendas lo que pasa en el mundo.
Poliarquía y democracia
Para salvar la brecha entre el ideal y la realidad, el politólogo Robert Dahl (1989) acuñó el término poliarquía (literalmente, «gobierno de muchos»). Para Dahl, la democracia es el ideal inalcanzable, mientras que la poliarquía es su aproximación en el mundo real. Una poliarquía es un régimen que ha democratizado sustancialmente el poder, garantizando un alto grado de inclusión (participación) y de contestación (competencia).
Según Dahl (1989, p. 267), para que un sistema pueda ser considerado una poliarquía, debe cumplir con siete condiciones institucionales mínimas:
- Funcionarios electos. O sea, cargos políticos que puedan alcanzar el poder.
- Elecciones libres e imparciales.
- Sufragio inclusivo.
- Derecho a ocupar cargos públicos.
- Libertad de expresión.
- Variedad de fuentes de información.
- Autonomía asociativa.
El concepto de poliarquía es una herramienta descriptiva básica. Nos permite clasificar y comparar regímenes de forma empírica, midiendo hasta qué punto se acercan al ideal democrático (Diz et al., 2012). Cuando en la práctica hablamos de «democracias«, en la mayoría de los casos nos estamos refiriendo a lo que Dahl definió como poliarquías.
Finalidad y medios en una democracia
El debate sobre qué es la democracia a menudo se reduce en un dilema entre sus fines (la finalidad) y sus procedimientos (los medios).
- Quienes enfatizan la finalidad juzgan a una democracia por sus resultados: si produce justicia social, igualdad económica o bienestar para la población. Desde esta perspectiva, un gobierno podría ser considerado «más democrático» si reduce la pobreza, aunque sus procedimientos electorales sean imperfectos.
- Quienes, como Sartori (1993), enfatizan los medios, argumentan que una democracia se define exclusivamente por sus procedimientos: las reglas del juego que permiten la competencia política y la alternancia en el poder. Los resultados son una consecuencia, pero no forman parte de la definición. Un gobierno que llega al poder sin elecciones competitivas no es una democracia, por muy «buenos» que sean sus resultados.
Para Sartori (1993), confundir los fines con los medios lleva a justificar regímenes autoritarios en nombre de supuestos «intereses del pueblo«. La garantía de la democracia reside en sus procedimientos, que aseguran que el poder nunca sea absoluto y que los gobernantes puedan ser destituidos pacíficamente.
Entonces, ¿Qué es la democracia? Hemos visto que la respuesta es doble. Por un lado, es un ideal prescriptivo, un conjunto de valores como la libertad y la igualdad que nos sirven como guía. Por otro lado, es un conjunto de instituciones y procedimientos que encontramos en la práctica en el mundo real.
La clave para un análisis riguroso es ofrecer una aproximación teniendo en cuenta estas dos líneas teóricas. El ideal nos inspira, pero la teoría política necesita herramientas empíricas para analizar la realidad. Conceptos como la poliarquía de Dahl nos permiten medir y comparar las democracias existentes, mientras que la insistencia de Sartori en los procedimientos nos recuerda que los medios son la única garantía real contra la tiranía.
FAQ (Preguntas Frecuentes)
¿Cuál es la diferencia entre el sentido prescriptivo y descriptivo de la democracia?
El sentido prescriptivo se refiere a lo que la democracia debería ser (un ideal de libertad e igualdad). El sentido descriptivo se refiere a cómo las democracias son en la realidad (sistemas con elecciones competitivas, pero imperfectos).
¿Qué es la poliarquía según Robert Dahl?
La poliarquía es el término que Dahl utiliza para describir las democracias del mundo real. Es un sistema con altos niveles de participación ciudadana y de competencia política, que se acerca al ideal democrático pero no lo alcanza por completo.
¿Por qué Giovanni Sartori insiste tanto en los procedimientos?
Porque para Sartori, los procedimientos (elecciones libres y justas) son la única característica que define objetivamente a una democracia y la distingue de una dictadura. Los «fines» o «resultados» (como la justicia social) son subjetivos y pueden ser utilizados para justificar regímenes no democráticos.
¿Existe alguna democracia perfecta en el mundo?
No. Según la distinción entre el ideal y la realidad, ninguna democracia existente cumple a la perfección los principios de libertad, igualdad y soberanía popular. Todas son aproximaciones imperfectas, es decir, poliarquías.
Referencias
- Dahl, R. A. (1966). La Poliarquía. Participación y oposición. Tecnos.
- Dahl, R. A. (1989). La democracia y sus críticos. Paidós.
- Diz, I., Lois, M., & Novo, A. (2012). Ciencia política contemporánea. Editorial UOC.
- Sartori, G. (1993). ¿Qué es la democracia?. Editorial Patria.
- Vallès, J. M. (2015). Ciencia Política. Una Introducción. Ariel.
Politólogo y divulgador científico. Creador de Política (con)ciencia







