Poder duro y poder blando en el orden internacional desde la perspectiva de Joseph Nye

Tiempo de lectura: 8 minutos

Los conceptos de poder duro y poder blando constituyen una de las herramientas analíticas más reveladoras para comprender la complejidad de la política global en el siglo XXI. Tradicionalmente, la disciplina de las relaciones internacionales había centrado su atención en las capacidades tangibles de los Estados, asumiendo que la fuerza militar y el músculo financiero eran los únicos determinantes del éxito en la arena internacional.

Sin embargo, el cambio en la naturaleza de la interacción humana, impulsado por la revolución de la información y la interdependencia compleja, ha revelado que la capacidad de un actor para obtener los resultados que desea no depende exclusivamente de su capacidad de obligar a otros, sino también de su capacidad de atraerlos y persuadirlos.



El fenómeno del poder en la globalización

En el escenario internacional contemporáneo, la eficacia de las estrategias nacionales ya no puede medirse únicamente por el tamaño de los arsenales nucleares o el producto interior bruto. La legitimidad de las instituciones, la fuerza de la cultura y la coherencia de los valores políticos han emergido como tangibles estratégicos con un impacto de importante envergadura.

Este poder blando permite a los Estados y otros actores internacionales cooptar en lugar de coaccionar, logrando que otros deseen lo que ellos desean mediante la seducción en lugar del pago, o la presión económica, o la amenaza. Esta transición no anula la relevancia del poder tradicional, sino que redefine su utilidad en un contexto donde el uso de la fuerza es cada vez más costoso y menos predecible.

La introducción de estos contextos ayuda a comprender y analizar las dinámicas en el orden internacional actual, donde la pugna por la hegemonía entre potencias no solo se libra en el plano de la seguridad regional, sino también en el terreno de la narrativa y la reputación global. En última instancia, el éxito de una nación en la política mundial depende de su capacidad para combinar ambos tipos de poder, o incluso, como se puede visualizar en el contexto actual, hibridando estratégicamente el uso de todos los poderes disponibles, adaptando su estrategia a una realidad donde la influencia ha sido, a menudo, más determinante que la ocupación territorial.

¿Qué es el poder? Un acercamiento desde Maquiavelo y la Teoría Política

Para profundizar en la aplicación de estos conceptos a las relaciones internacionales, es imperativo realizar un análisis ontológico sobre qué es el poder y cómo ha sido entendido por la tradición clásica. En la teoría política, el poder ha sido frecuentemente definido como la capacidad de influir en el comportamiento de otros para obtener un resultado deseado. Esta visión relacional implica que el poder no es algo que se posea de forma absoluta, como un objeto, sino una dinámica que se manifiesta en la interacción entre dos o más sujetos.

Maquiavelo, en su análisis del Renacimiento, sentó las bases de la realpolitik al sugerir que para un gobernante es mucho más seguro ser temido que ser amado, siempre que el temor no derive en odio. Esta premisa maquiavélica representa la génesis del poder duro: la confianza en que la obediencia se garantiza mediante la amenaza de castigo o el despliegue de la fuerza.

Sin embargo, incluso en la teoría política clásica, se vislumbraba que el amor —o la atracción—, a menudo conceptos que, como el poder, son fácilmente reconocibles, aunque difíciles de definir, podía ser un vínculo de obligación mucho más sólido, pero más difícil de mantener de forma unilateral. El poder blando recupera esta dimensión de la atracción, sugiriendo que la legitimidad es un recurso que reduce drásticamente los costes de la gobernanza, tanto a nivel interno como internacional (Nye, 2004).

En el marco de las relaciones internacionales, el poder se desglosa en recursos y comportamientos. Los recursos son los activos tangibles e intangibles de los que dispone un Estado (población, geografía, ejército, cultura), mientras que el comportamiento es la capacidad de convertir esos recursos en influencia real sobre otros actores. El poder es siempre una relación de fuerzas que se establece en función de la capacidad de cada actor para controlar el entorno y los resultados de la interacción (Barbé, 1995).

Los cambios de la naturaleza del poder

El poder ha ido experimentado una transformación radical debido a varios factores estructurales que han alterado el funcionamiento del sistema internacional. En épocas anteriores, este concepto se asociaba casi exclusivamente con la capacidad de movilizar ejércitos y conquistar territorios. Sin embargo, después de la II Guerra Mundial, la interdependencia económica y la sofisticación de las comunicaciones han hecho que el coste del uso de la fuerza militar sea prohibitivo, o al menos, un desincentivo importante para muchas potencias desarrolladas (debido a los costes inasumibles en un escenario de destrucción mutua), al tiempo que han multiplicado los canales a través de los cuales se puede ejercer la influencia sin recurrir a la violencia (Nye, 2004).

  • La difusión del poder: El Estado ya no es el único actor con capacidad de impacto global. Las organizaciones no gubernamentales, las empresas multinacionales y los movimientos sociales transnacionales utilizan recursos de información y redes de comunicación para movilizar la opinión pública. Este fenómeno obliga a los Estados a competir en un mercado de ideas donde su poder blando es su principal activo.
  • La revolución de la información: En la era digital, la escasez de información ha dado paso a la paradoja de la abundancia. En este entorno, el recurso más escaso es la atención de las personas y la credibilidad. Los actores que logran presentar sus narrativas como legítimas y atractivas obtienen una ventaja estratégica masiva. En la política de la información,el poder blando suele recaer en aquellos cuya cultura e ideas hegemónicas se acercan a las normas globales prevalecientes” (Nye, 2004, p. 31).
  • El cambio en los objetivos nacionales: En lugar de la conquista territorial, los Estados modernos buscan el bienestar económico, la estabilidad financiera y la protección del medio ambiente. Estos objetivos requieren de la cooperación y la coordinación internacional, tareas que son intrínsecamente difíciles de lograr mediante la mera coerción militar. La interdependencia ha creado un entorno donde la diplomacia y la persuasión son herramientas más eficaces que el despliegue de portaaviones.

¿Qué es el poder duro? La base militar y económica

El poder duro constituye la dimensión tradicional de la política de fuerza. Se define por el uso de la coerción y los incentivos materiales (zanahorias y palos, dicho coloquialmente) para obligar a otros actores a cambiar su comportamiento o sus objetivos. Sus dos pilares fundamentales son el poder militar y la economía. En el pensamiento realista, el poder duro es la base sobre la cual se asienta la seguridad nacional y la supervivencia en un sistema internacional anárquico, donde no hay una estructura mayor que los Estados (Barbé, 1995).

La base militar permite a un Estado amenazar con el uso de la fuerza, realizar intervenciones directas o establecer alianzas defensivas que disuadan a posibles agresores. Por otro lado, la economía como recurso de poder duro se manifiesta a través de las sanciones, los bloqueos comerciales o, en su vertiente positiva, el soborno y las ayudas condicionadas. Un Estado con un mercado interno masivo o con el control de recursos energéticos clave puede presionar a otros para que adopten determinadas políticas bajo la amenaza de la asfixia financiera o energética.

Sin embargo, el poder duro tiene limitaciones intrínsecas. El uso de la fuerza militar suele generar resentimiento, resistencia y, a largo plazo, erosiona la reputación del actor que la ejerce, dificultando la cooperación futura. Además, en contextos de bipolaridad y multipolaridad, la excesiva dependencia de la fuerza puede llevar a carreras armamentísticas que desestabilizan el sistema global. La coerción económica también es un arma de doble filo, ya que en un mundo globalizado, el daño infligido a la economía de un rival suele tener efectos bumerán sobre la economía propia (Nye, 2004).

¿Qué es el poder blando? La importancia de la influencia

El poder blando es la capacidad de obtener lo que uno desea a través de la atracción (o estrategias múltiples no coercitivas) en lugar de la coerción o el pago. Surge de la atractividad de la cultura de un país, de sus ideales políticos y de sus políticas exteriores. Cuando las políticas de un Estado se perciben como legítimas y morales ante los ojos de los demás, su influencia aumenta exponencialmente sin necesidad de desplegar recursos materiales costosos.

Pueden definirse como tres, las fuentes principales de poder blando para una nación:

  • La cultura: Cuando esta resulta atractiva para otros individuos en otros países. La difusión de valores a través del cine, la música, la literatura o la educación crea un entorno de familiaridad y admiración que predispone a la opinión pública internacional a favor de los intereses de ese país.
  • Los valores políticos: Cuando el país vive de acuerdo con ellos de forma coherente, tanto en su política interna como externa. Por ejemplo, la defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad individual han sido fuentes potentes de atracción, siempre que no se perciban como una fachada para intereses imperialistas.
  • La política exterior: Cuando son vistas como legítimas y dotadas de autoridad moral. Un Estado que respeta el derecho internacional, que participa en misiones de paz y que lidera la resolución de crisis globales mediante el multilateralismo acumula una cantidad significativa de capital político y, en consecuencia, poder blando.

A diferencia del poder duro, el poder blando no se puede imponer de forma directa desde el gobierno. A menudo emana de la sociedad civil y del sector privado, lo que lo hace más difícil de controlar pero también más duradero y menos amenazante. Mientras que el poder militar busca obligar, el poder blando busca cooptar.  “Si puedo lograr que desees lo que yo deseo, no tengo que obligarte a hacer lo que no quieres” (Nye, 2004, p.5).

Deja de leer noticias. Empieza a entender los datos.

Cada Viernes, adelantos sobre contenido en profundidad, análisis de actualidad y teoría para que entiendas lo que pasa en el mundo.

Cuadro explicativo de las dimensiones del poder

Para facilitar la comprensión pedagógica de estas diferencias, se presenta a continuación un esquema comparativo basado en los medios y comportamientos típicos de cada tipo de poder, adaptando las clasificaciones de la teoría internacional.

ComportamientosMedios EstrategiaResultado
Poder duroMando
Coerción
Amenaza
Fuerza militar
Sanciones económicas
«Palos y zanahorias» (aspectos tangibles de la Defensa y economía)Obligación y sumisión
Poder blandoSeducción
Inclusión en la agenda
Persuasión, influencia
Cultura
Valores políticos
Diplomacia
Seducción y generación de deseoConsentimiento y admiración

Fuente: Elaboración propia a través de Nye (2004)

La integración de sociedades multiculturales y el mantenimiento de la estabilidad democrática a escala mundial dependen cada vez más de la gestión eficaz del poder blando. En un sistema global interconectado y cada vez más digitalizado, donde la información y la gestión de ella es un activo cada vez más importante, la legitimidad se ha convertido en un requisito para la eficacia política. Un Estado que ignore la dimensión de la atracción cultural y moral está condenado a una lucha constante y agotadora por imponer su voluntad, mientras que aquel que cultiva su influencia blanda encontrará un camino mucho más fluido para la cooperación internacional.

En última instancia, el concepto de “Smart Power” o poder inteligente (Nye, 2004) surge como la síntesis perfecta: la capacidad de combinar el poder duro y el poder blando en una estrategia coherente. En un mundo donde las amenazas transnacionales y la competencia hegemónica conviven, es ingenuo confiar exclusivamente en la seducción y la influencia, pero es suicida confiar únicamente en la fuerza o la asfixiante presión económica. 


FAQ: Preguntas frecuentes

¿El poder blando es menos importante que el poder duro?

No, su importancia es relativa al contexto. El poder militar es indispensable frente a agresiones directas, y como método disuasivo, pero el poder blando es mucho más eficiente para gestionar relaciones a largo plazo, establecer normas internacionales y resolver crisis de legitimidad.

¿Cómo se mide el poder blando de un país?

A diferencia del poder militar, no tiene indicadores numéricos exactos. Se mide a través de encuestas de opinión pública, la influencia de sus industrias culturales, el número de estudiantes extranjeros que atrae y su reputación diplomática en foros multilaterales.

¿Puede el poder blando sustituir completamente al poder militar?

Es altamente improbable en el sistema internacional actual. El poder es multidimensional. Sin una base mínima de seguridad proporcionada por el poder duro, los recursos culturales de un Estado pueden verse amenazados por actores que solo entiendan el lenguaje de la fuerza.

¿Por qué se dice que el poder blando es más barato?

Porque no requiere el mantenimiento constante de grandes ejércitos ni el gasto masivo en armamento. Sin embargo, su construcción es un proceso de décadas que requiere coherencia política y una sociedad civil vibrante; una sola acción exterior percibida como inmoral puede destruir años de capital acumulado.

¿Cómo influyen las redes sociales en el poder blando?

Las redes sociales han democratizado la difusión de la cultura y los valores, permitiendo que la influencia fluya directamente entre ciudadanos. Esto ha debilitado el monopolio estatal sobre la narrativa nacional, haciendo que la autenticidad y la credibilidad sean más importantes que la propaganda oficial.


Referencias

  • Barbé, E. (1995). Relaciones Internacionales. Tecnos.
  • Nye, J. S. (2004). Soft Power: The Means to Success in World Politics. Public Affairs.
  • Imágen: Profesor Joseph Nye. Wikipedia Commons